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生日快乐!

Bell Tower International Hostel. El establecimiento anima a dejar mensajes en las paredes (incluso proveen los rotuladores). Comida tipo VIPS a precio razonable. Si hace siglos que no comes una ensalada como dios manda, éste es el lugar adecuado.
Hubo diecisiete invitados en el cumpleaños de Jeff y Julien, y todos comimos por 450 yuan en total (no está mal). Ochir, mongol afincada en Francia, se iba al día siguiente; Karel, ella, y los dos chinos que vinieron de regalo no me pagaron ni un duro; Fan se tuvo que ir por no sé qué urgencia y sus espaguetis se los tuve que dar a otros; Javier y Dabu, en la bancarrota... Y yo me pregunto, ¡¿acaso tengo cara de rica heredera?! No sé cómo lo hago pero siempre acabo "invitando" a todo el mundo. Primero y más importante porque eso de ir pidiendo dinero a quien me debe es algo que me mata de la vergüenza, segundo porque lo convierto en euros y pienso, "bueno". Ni agradecido ni pagado, que la gente tiene mucho morro. Aprendan la lección, niños: a los morosos reincidentes, ni agua. Una vez, pase; a diario, quema.

Xian TV2

El 21 de octubre algunos alumnos extranjeros de NWPU se prestaron a participar en un programa de "talentos" de la televisión local, con unos cuantos millones de espectadores. El presupuesto debía de ser mínimo, a juzgar por los decorados cutres a rabiar y los "efectos especiales" de andar por casa. Pasamos un buen rato asistiendo como público, fue una experiencia curiosa, pero cuando hoy lo han emitido sentíamos unas ganas imperiosas de cambiar de canal, por dios qué aburrimiento, ¡y eso que quienes salían eran conocidos y amigos!


Lo que el programa reflejó muy bien es que los extranjeros, efectivamente, no somos para ellos más que unos monos de feria a los que señalar con el dedo y reírles la gracia cuando pronuncian mal.

This is China (TIC)

Respuesta del Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, sobre el otorgamiento del Premio “Sakharov” a Hu Jia por parte de Parlamento Europeo:


PREGUNTA: El 23 de octubre, el Parlamente Europeo anunció el otorgamiento del “premio Sakharov” a Hu Jia. ¿Qué comentario tiene la parte china al respecto?

RESPUESTA: Hu Jia es un criminal condenado por la institución jurídica de China debido a su delito de subvertir el poder estatal. Algunas personas del Parlamento Europeo, al otorgarle el Premio Sakharov por “defender los derechos humanos”, trastrocan totalmente lo verdadero por lo falso y demuestran plenamente su tentativa política de intervenir brutalmente en los asuntos internos de China y violar su soberanía jurídica. Expresamos nuestro enérgico descontento y firme oposición a ello. Los hechos han demostrado y continuarán demostrando que con tal proceder no lograrán jamás cambiar el progreso y desarrollo sociales de China ni engañar a los pueblos europeos.

¿Cómo se te queda el cuerpo?

En nuestro "Guantánamo" particular (así es como llamamos al campus) también se puede apreciar que la "seguridad" y las normas se las toman muy, muy en serio. A medianoche, estos son la cadena y el candado que cierran la puerta de la residencia. Espero que nunca se declare un incendio o a algún huésped le dé un brote psicótico, porque nadie excepto la conserje sabe dónde está la llave.

Cierto es que los no chinos damos a la Oficina Internacional quebraderos de cabeza inconcebibles para los nacionales, por ejemplo en términos de puntualidad o asistencia a clase (la palabra "pellas" es un término desconocido para el universitario chino). Les sorprende sobremanera que "necesitemos" salir algún fin de semana hasta más tarde de medianoche, para "despejarnos". "¿Despejaros de qué? Tenéis canchas de deportes." Sí, claro, y anfetaminas en el cajón de la mesilla. De acuerdo, dijimos, no salimos por la noche, pero nos reunimos todos en alguna habitación de la residencia... Y tampoco les valió. Nos disolvieron hacia las diez de la noche, supongo que para librarnos de las tentaciones de la conspiración y las asociaciones ilícitas. Estamos en su país y debemos adaptarnos, pero aplacar la propia naturaleza de los animales sociales (jóvenes y con brío) no sólo es una aberración sino un fin inalcanzable (amén). Contra el afán de recreo, comunicación y relaciones sociales, China te da un bol de arroz, una camiseta de Yao Ming y te pone mirando a la pared.


La inmadurez de los jóvenes chinos se explica, quizás, por esa falta de contacto con el mundo, por la sobreprotección de sus padres y las instituciones, que los incapacita para elegir cómo comportarse y formarse sus propias ideas. Al principio, Julien, Axelle y Jeff se sorprendían de que los chinos llegaran al laboratorio a las 8 de la mañana y se fueran a las 9 de la noche; ahora han constatado que durante esas 12 horas ven películas, juegan a videojuegos y se quedan dormidos encima del teclado... Lo que hacen en 12 horas lo podrían hacer en 6, la eficiencia es mínima. Sin embargo, de puertas afuera, cualquiera diría que son unos trabajadores natos por pasar tantas horas allí encerrados. La fachada es lo que cuenta. (Clic para agrandar.)

Huà Shan

Preguntad a quien queráis, nadie me describirá como una persona deportista. Puede que a alguno incluso se le escape una risita o se sonroje ante la idea de verme en chándal, ergo sin maquillaje ni tacones. Y no obstante ahí me planté, ahí nos plantamos. Venezuela, Francia y España a los pies de Huà Shan (华山), que recibe ese nombre porque sus cinco picos principales (norte, sur, este, oeste y central) forman -supuestamente- una flor. Qué derroche de imaginación para bautizar una montaña. Huà Shan es una de las cinco montañas sagradas del taoísmo.


El sábado, de buena mañana, cogimos un autocar desde la estación de tren de Xi'an con la intención de empezar el ascenso (3-5 horas), hacer noche en un hostal en Wuyun Peak, levantarnos a las 5 de la mañana para ver el amanecer y seguir subiendo hasta South Peak (2160m).


En los primeros 15 minutos no podíamos ni con nuestra alma... A la altura de la enésima rampa, escalera o escala era ya tal el flujo de adrenalina en sangre y me sentía tan muerta de cansancio y a la vez pletórica que habría firmado para subir a Huà Shan todos los fines de semana (enajenación mental transitoria).

Si tienes vértigo, incluso subiendo hasta North Peak con el teleférico te espera el mal trago para llegar a los otros picos: el Green Dragon Ridge (sé de uno que subió a gatas).
(Vista frontal. Aquí es donde te dan ganas de darte la vuelta.) (Vista lateral. "No era para tanto. Cómo engaña la visual...") (La foto la hice sentada y asiendo bien fuerte a Axelle con la otra mano, daba bastante impresión)
La recompensa vino justo después, en forma de hostal. Eran las 6 de la tarde y decidimos que era hora de descansar. El hostal, en un dormitorio con literas, nos costó muy barato, unos 50 yuan por persona (en East Peak si no recuerdo mal pagabas entre 200-400 yuan, en un habitación con baño, supongo). Allí conocimos a dos alemanes, una belga y una rusa, que se unieron a la comitiva. Sacamos el resto de bocadillos y en un pequeño bar del hostal hicimos una muy buena compra: una petaca de 米白酒 (/bâi jiû/), con un volumen de alcohol que echaría para atrás al polaco más pintado.

La litera no podía ser más dura (no había colchón, era una tabla de madera); por si fuera poco, la hora y media en que logré conciliar el sueño no conseguí desconectar de la escalada, no veía más que escaleras por todas partes...

Recomendación: cuando te levantes a las 5 de la mañana, agotado y sin dormir, no te comas cinco galletas con pepitas de chocolate inmediatamente antes de volver a ponerte en marcha (lo digo por experiencia). Mejor espera a pasar por el Golden Lock Pass y cómprale un té y un candado al señor más madrugador de Huàshan:


Tuvimos suerte de que la niebla levantara, porque no seríamos los primeros que después de tanto rollo y tanta tontería con la montañita y al final se quedan sin ver el amanecer por culpa de las nubes. Como puede comprobarse, ¡no fue el caso!


Valió la pena todo el esfuerzo. Huàshan no se vive igual si haces trampa y te saltas el tramo hasta North Peak, si no sientes la emoción de ir dejando abajo el pueblo, las cascadas, la niebla...


Eso sí, la vuelta, en teleférico, que el cuerpo no daba para más.


Cierto es que se debe tener cuidado, las medidas de seguridad son irrisorias (ahora al menos ponen arneses para hacer un tramo opcional en South Peak), pero si no eres un inconsciente y vas despacio no hay excesivo peligro (sí lo hay en invierno, con hielo y nieve debe de ser espantoso). ¿La ruta de montaña más peligrosa del mundo? Francamente, no he visto más y no puedo comparar. Quizás lo fuera años atrás, sin una maldita cuerda o cadena a la que agarrarte mientras escalas (armado con los guantes de lana blancos que venden a la entrada). Yo, por si acaso, no traería a mi madre.

Conclusión: dolorida durante una semana, pero feliz. Lao Tsé y este buen hombre me inspiraron.


No es necesario pasar por Denfeng para llegar al templo Shaolin (少林寺), situado en una de las cinco montañas sagradas del taoísmo, Song Shan (嵩山), cuna, además, del budismo "zen" que Japón importó e hizo suyo. Su popularidad ha alcanzado tal grado que desde prácticamente cualquier ciudad de la provincia de Hénán salen buses con parada obligada en, aparentemente, la mitad de ninguna parte. El paisaje desde el autobús es agradable, a medida que vamos ascendiendo la carretera se estrecha y por la ventana derecha pareciera que volamos sobre el vacío.

El acceso a la zona es caótico. ¿Cómo se acota una montaña? Para evitar que la gente se cuele sin pagar, en cada camino que lleva al principio de la ruta de Song Shan hay montones de guardias que cortan el paso. Junto a ellos, una mesita de plástico y una sombrilla con publicidad de una marca de refrescos, y dos personas que van vendiendo entradas a 100 yuan (precio único). La entrada da derecho a recorrer libremente los múltiples senderos de montaña (de distintos niveles de dificultad y duración; para que dé tiempo se debe hacer noche) y a visitar los muchos templos que siembran, aquí y allá, hasta los lugares más recónditos de la montaña. También incluye dos demostraciones de kung fu de los alumnos de los distintos centros de artes marciales.



Por muy bonito que sea el Bosque de las Pagodas (era más verde e imponente el de Koja San, 高野山, en Japón), el motivo por el que el templo Shaolin es conocido es que los monjes desarrollaron aquí el kung fu en su forma primitiva, en principio imitando las posturas de los animales en la naturaleza, como método de concentración y entretenimiento, y más tarde como técnica de defensa contra saqueos y ataques. Como indican muchos libros, pues, aquí se juntan devotos budistas con fans de Mortal Kombat.

Para reponer energías, parada técnico-hidráulica en el restaurante budista vegetariano (como quien planta un Starbucks en la Ciudad Prohibida), nuevo y pulcro, y todo muy rico. La "otra" opción era la de siempre: bote de "tallarines exprés" (algún día lo explicaré) o salsichas y patatas hervidas que vendían en la calle.


Mi parte favorita de Song Shan fue la del Templo de los Mil Budas, todos diferentes y con un tono de piel verde azulado poco sano.
Paradójicamente, lo que menos me gustó fue el Templo Shaolin en sí, excepto por la zona de "farmacia" budista, en la venden ungüentos y apósitos contra el reuma, la artritis o sencillamente los hematomas que se hacen los alumnos cuando entrenan a diario.También el budismo, con todo su "dalai lama power" y su "I love Tibet" se ha ido degradando con los siglos. A no ser que el budismo vea con buenos ojos que los jóvenes alumnos pidan dinero mientras ejercitan su cuerpo y mente con posturas imposibles... cualquiera sabe. Pobres críos, al fin y al cabo todo niño debería tener derecho a comerse una buena bolsa de chuches a final de mes para quitar el mal sabor de boca de las contusiones.



A ver si Buda nos resuelve las dudas...

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