Continuamos el viaje navideño en compañía de mis cuñados. La siguiente parada y donde estrenamos el año 2009 es la grandiosa Pekín.
Antes, Vero, Alex, Jul y yo cenamos en el Red Capital Club, antigua residencia de un alto funcionario del Partido. No sé cuánto tiempo caminamos y callejeamos y preguntamos a la gente para encontrarlo porque está rematadamente escondido en la única calle del centro de Pekín a la que no llega el alumbrado público. Hubo un momento de tensión... ¿habrá cerrado el restaurante? ¿Nos asaltarán en la próxima esquina? Ya sabemos todos que Lonely Planet no destaca por estar actualizada...
Pero llegamos. El restaurante es caro de narices, pero valió la pena y lo pasamos muy bien (cuidado si eres alérgico a los gatos porque tienen uno que gusta de restregarse contra las medias de 60den).
La entrada en el año 2009 fue curiosa. Pidieron a escondidas 12 uvas a los del restaurante, salimos escopetados y la cuenta atrás nos pilló en el taxi de camino a Houhai. Me sacaron las uvas, Véro me cantó las campanadas divinamente con ayuda del iPhone (no sé qué historia de que está conectado por satélite y va puntualísimo). Y la cara del taxista mirando cómo engullía mis uvas no se paga con dinero. Qué raros que semos los 外国人 /wàiguorén/...¡FELIZ 2009 DESDE PEKÍN CON AMOR! 新年快乐! /xin nián kuài le/
[Todas las fotos salvo la primera son de Alex Conrad]
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Y tras la paja de la introducción, la propuesta conjunta para nuestra clase: interpretar un clásico del pop chino, 朋友 /pengyou/ . Piden nuestra opinión y yo... me desmarco. I'm too old for this shit, pero en fino; sabía que por esas fechas llegarían Véro y Alex (mis cuñados), y probablemente estaría "en Shanghai" como muy cerca. Mira que soy bocazas. Liu y Du Jing se lían a hablar en chino otra vez. Me echan miraditas furtivas, seguro que se las prometen felices soñando con que voy a tocar las castañuelas y taconear... Se hace un silencio, yo sigo empanada y me preguntan cuándo me voy: el 28, respondo. "¡Muy bien! Pues el 26 presentas el festival." Coj... Vale. Me pillaron desprevenida, y dependo de ellos para poder quedarme en China dos meses más. No me gustaría emplear una expresión fea pero me tienen bien agarrada, no diré por dónde. Tragar saliva. Flashback a los años de EGB donde me endiñaban el papel de narradora. Yo que siempre tuve vocación de apuntador.A partir de este punto, ensayos con Kevin y Tian Yuli (ella, lo mejor que me llevo), una visita a la tienda de alquiler de trajes frente a Drum Tower (ya me lo podían haber regalado), más ensayos y demasiadas frases en chino para la menda. Algo se revuelve en las tripas cuando flota en el ambiente semejante tensión. Unas ganas terribles de gritarles, ¡pero si es sólo un festival universitario, mierda! Pero no, en China no hay puesta en escena trivial, ni error sin deshonor. Tragar saliva 2.0.
Lo recuerdo todo como en una bruma. El aumento de decibelios en los aplausos la primera vez que abrí la boca se me subió a la cabeza y así el trance pasó deprisa. Jul no estaba allí para verlo, me esperaba con ellos en el musulmán. Todo quedó reducido a una experiencia agradable, siempre y cuando la cinta de vídeo que grabaron no salga a la luz jamás. Dicen que se perdió y yo sé de buena tinta que San Cucufato en Asia no tiene sucursal.
[Nota: el enlace lo añadí en abril 2009; en China NO hay acceso a Youtube]
On parle la vie à la chinoise, NWPU, se masca la tragedia
Con respecto al "belén": no sé cómo ni por qué acabamos una tarde con un bote de plastilinas de colores en nuestras manos, de esos que vienen con minicuchillos y moldes de estrellas de plástico. De nuestras manos salieron una virgen, un san José, un Jesusito con cara de Pablo Picapiedra y dos Reyes Magos incluso decentes aunque se les cayera la cabeza al suelo porque no tenían cuello. El proyecto avanzaba deprisa hasta que me fui de finde y cuando volví Génesis se había dedicado a fabricar un cerdo morado, un conejo diabólico fucsia y un burro naranja... "Es que sólo nos quedaban colores radioactivos". Vaya. Pues sí que nos va a quedar moderno este año.
Devoramos a la hora del desayuno las provisiones de galletas Oreo y ChipsAhoy y pusimos rumbo al la base comunista de Yán'an (bus n.º 3) que fue Cuartel General Revolucionario del partido entre 1938 y 1947, destino final de la Larga Marcha.
Pero si algo me impactó en 延安, por monumental y original, fue sin duda Qingliángshan, un "parque" en una colina árida coronada por (cómo no) un templo. Un niño de 11 años se ofreció a guiarnos por el lugar y, malpensados de nosotros, estábamos convencidos de que al acabar nos pediría algo de dinero. Vale, nos equivocamos, y sin apenas darle las gracias pusimos pies en polvorosa de vuelta a la urbe.
Por lo demás, Yan'an es una ciudad fea con avaricia donde los cachorrillos se venden a precio de saldo y una peluquería es una silla y unas tijeras en medio de la vía pública:
Hay gente que se amontona a tu paso, unos con gran sonrisa y alborozo, otros con expresión de extrañeza y pavor, pero al final son quienes aderezan y hacen que la visita a esta ciudad casi irreal valga la pena.¿Dónde más voy a encontrar yo un ciego que me adivine el futuro analizando el canto de su jilguero?
On parle la vie à la chinoise, Shaanxi, turisteo
En una atmósfera de quietud y paz totales, todavía con el sabor del "concubine lychee tea" en el paladar, recorrimos una serie de patios de madera caoba y farolillos rojos que transportan a otra época. Algunas habitaciones de invitados conservan el mobiliario original.
Pagando un poco más, también se puede asistir a una representación con títeres o con sombras chinescas (chinescas de China, sí, es algo muy típico, se fabrican con piel de animales). Los títeres, por el tamaño y el realismo de las caras, me daban un poco de mal rollo.
Volveré.
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Respuesta del Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, sobre el otorgamiento del Premio “Sakharov” a Hu Jia por parte de Parlamento Europeo: ¿Cómo se te queda el cuerpo? En nuestro "Guantánamo" particular (así es como llamamos al campus) también se puede apreciar que la "seguridad" y las normas se las toman muy, muy en serio. A medianoche, estos son la cadena y el candado que cierran la puerta de la residencia. Espero que nunca se declare un incendio o a algún huésped le dé un brote psicótico, porque nadie excepto la conserje sabe dónde está la llave. Cierto es que los no chinos damos a la Oficina Internacional quebraderos de cabeza inconcebibles para los nacionales, por ejemplo en términos de puntualidad o asistencia a clase (la palabra "pellas" es un término desconocido para el universitario chino). Les sorprende sobremanera que "necesitemos" salir algún fin de semana hasta más tarde de medianoche, para "despejarnos". "¿Despejaros de qué? Tenéis canchas de deportes." Sí, claro, y anfetaminas en el cajón de la mesilla. De acuerdo, dijimos, no salimos por la noche, pero nos reunimos todos en alguna habitación de la residencia... Y tampoco les valió. Nos disolvieron hacia las diez de la noche, supongo que para librarnos de las tentaciones de la conspiración y las asociaciones ilícitas. Estamos en su país y debemos adaptarnos, pero aplacar la propia naturaleza de los animales sociales (jóvenes y con brío) no sólo es una aberración sino un fin inalcanzable (amén). Contra el afán de recreo, comunicación y relaciones sociales, China te da un bol de arroz, una camiseta de Yao Ming y te pone mirando a la pared.
RESPUESTA: Hu Jia es un criminal condenado por la institución jurídica de China debido a su delito de subvertir el poder estatal. Algunas personas del Parlamento Europeo, al otorgarle el Premio Sakharov por “defender los derechos humanos”, trastrocan totalmente lo verdadero por lo falso y demuestran plenamente su tentativa política de intervenir brutalmente en los asuntos internos de China y violar su soberanía jurídica. Expresamos nuestro enérgico descontento y firme oposición a ello. Los hechos han demostrado y continuarán demostrando que con tal proceder no lograrán jamás cambiar el progreso y desarrollo sociales de China ni engañar a los pueblos europeos.
La inmadurez de los jóvenes chinos se explica, quizás, por esa falta de contacto con el mundo, por la sobreprotección de sus padres y las instituciones, que los incapacita para elegir cómo comportarse y formarse sus propias ideas. Al principio, Julien, Axelle y Jeff se sorprendían de que los chinos llegaran al laboratorio a las 8 de la mañana y se fueran a las 9 de la noche; ahora han constatado que durante esas 12 horas ven películas, juegan a videojuegos y se quedan dormidos encima del teclado... Lo que hacen en 12 horas lo podrían hacer en 6, la eficiencia es mínima. Sin embargo, de puertas afuera, cualquiera diría que son unos trabajadores natos por pasar tantas horas allí encerrados. La fachada es lo que cuenta. (Clic para agrandar.)
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Este es mi perrito. Bueno, en realidad es el perrito de una tienda de deportes de East Gate, pero pasamos a jugar con él de vez en cuando. Es demasiado mono para que nadie pueda comérselo, así que de momento estoy bastante tranquila.
El vídeo es de hace un mes; en la primera foto que le hice lo podías coger con una sola mano.
- Ellos. Les gusta vestir ajustado, con mucho colorido a lo Paul Smith de imitación, letras, bordados, purpurina en las camisetas y gomina en el pelo. Bolsos (de los de dos asas, de mujer) o bandoleras. Los trajes de chaqueta, casi siempre azul lapislázuli.
...o bien tenemos la version "forever boyscout", con deportivas con cámara de aire y aire infantil/informal, de modo que el individuo podría tener cualquier edad entre los 18 y 35 años.
- Ellas. Les encanta vestir al estilo ecléctico japonés. Problema: el 99% de las veces el eclecticismo les sale por la culata y parecen la Chilindrina disfrazada de un manga. Tan bien que imitan los bolsos de Prada y los iPhone, y resulta que al streetstyle ¡que no acaban de pillarle el truco, oiga! La base la tienen: minifaldas, fulares, complementos rosas, tacones de muñequita y el mismo color de tinte de las modernillas japonesas: un tono caoba-zanahorio. Fallos: combinar 25 estampados diferentes en el mismo conjunto y, aunque de todo hay en la viña del Señor... se resume en que las chinas no tienen mucho gusto vistiendo (si no lo digo, reviento). Repito que no es una cuestión de dinero, bien monas que irían más sencillas y por menos.
- La palabra que mejor define el estilo de las chinas es un adverbio: "demasiado". Y lo mismo se aplica a los pijamas y la ropa interior: dibujitos, lazos, encaje, brillitos doratos, volantes... y todo en la misma prenda. Encontrar un pijama con el que no me diera vergüenza abrir la puerta fue toda una odisea.
Y yo me pregunto, con lo bonito que es el cuello mao y los botones de las típicas túnicas y vestido chinos, ¿¿por qué han desaparecido?? Yo esperaba encontrar alguna tienda de ropa de estilo oriental, pero ni rastro. Lo mas oriental que he encontrado ha sido en el barrio musulmán... oriental de Oriente Próximo.
Un amigo chino me dice que eso jamás en la vida se lo pondria una china, excepto si forma parte de un uniforme de trabajo de un museo o una casa de té, por ejemplo. Es una pena, porque da gusto ver a las japonesas vestirse "de domingo" con su kimono, sus zori (zuecos de madera) y sus tabi (calcetines tipo manopla), simplemente para irse a cenar con sus amigas. Si es que se está perdiendo todo. Y pensar que China fue el modelo a seguir para Japón durante siglos... Desde luego a mí me queda claro quién ha sabido adoptar y adaptar mejor la vestimenta occidental.
Igual es mi imaginación, pero juraría que a mi también se me está pegando algo...
Cuando ya nos estábamos planteando volver a Zhèngzhou a probar suerte, o ponernos a llorar para que alguna familia china nos acogiera, entramos en Biànjing Fàndiàn. (En la recepción había cuatro relojes que debían mostrar la hora real de ciudades del mundo. Leí París y noté que algo se me revolvía por dentro. Ninguno de los relojes reflejaba la hora correcta.) 没有,没有。。。(/meiyou/). Me cago en la leche, china. Vamos a llevarnos bien. ¿Ni una sola? ¿Una individual? ¿El cuarto de las ratas? Insistimos mucho, eran las diez de la noche y estaban desmontando el mercado, mal augurio. Se nos debió de ver en la cara que no teníamos donde caernos muertos, porque nos pidió que esperásemos un momento, y descolgó el teléfono. ¡Y qué! Como si a la mañana siguiente nos querían apedrear en una plaza pública, la bolsa de viaje de Fred Perry me estaba dejando manos de carpintero y merecía ser abandonada en una habitación sucia y húmeda. La recepcionista me leyó la mente y dijo "We have room. Underground, ok?". ¿Cómo que underground? ¿Kaifeng tiene metro y no me he enterado? ¿La decoración es muy underground? Pero no. Underground era esto:
Éramos los únicos alojados ahí abajo. Las fotos no hacen justicia. Si habéis visto la película The Vacation os hacéis una idea (sí, últimamente me trago todo lo que ponen en HBO...). Un pasillo "bajo tierra", de las antiguas habitaciones del hotel, siniestro, de película de terror, vamos. Me acordé de las sabias palabras de Barbi: "Che, es cuestión de actitus, os jodés el viaje o lo tomás bien". Cuánto la odio, siempre tiene razón. Pagamos los 200 yuan a la recepcionista antipática con mucho gusto.
- Parque Longting (龙亭公园) y Pabellón del Dragón (龙亭)
- Templo de Yanqing, taoísta (Yánqìng Guan)
- Shanshan gan Hui Guan, recinto de reunión de comerciantes de varias provincias, construído en la dinastía Qing:
- Templo del Ministro, budista (Daxiangguo Sí), de los más célebres de China
La visita a Kaifeng superó con creces mis expectativas. De la modesta muralla a las calles contiguas al mercado de noche y al parque Longting, con edificios perfectamente conservados o bien nuevos que imitan el estilo clásico e inconfundible chino, en colores rojizos y verdes; también por haber sido cuna de la primera comunidad judía en China (antiguamente había una sinagoga sobre la cual se ha construido un hospital) y ofrecerme la ocasión de comparar arte budista y taoísta en una misma ciudad, y ponerme delante de una estatua de bronce enorme con un Confucio sentado. Y, por supuesto, por brindarnos la ocasión de disfrutar de una festividad budista ambientada con música en vivo y demostración de aprendices del templo Shaolin...
Caray con los mocosos.
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