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北京

Continuamos el viaje navideño en compañía de mis cuñados. La siguiente parada y donde estrenamos el año 2009 es la grandiosa Pekín.


A pesar del rifi-rafe inicial con el taxista del aeropuerto (pensábamos que quería timarnos porque a los 80RMB que habíamos negociado añadió las tasas del aeropuerto), se nos quitaron todos los males cuando llegamos a los hutong, las callejuelas, los restaurantes sucios y el olor a brochetas de cordero hiperespeciadas y picantes... Olía a hogar, a nuestro Xi’an. Un chino viejuno la mar de majo (tiene guasa que siga diciendo “un chino” y no sencillamente “un señor”) cargó nuestras maletas en su bici-remolque y nos llevó a nuestros aposentos en Red Lantern House (sito en ZhengJue Hutong, XinJieKou NanDaJie, dicho asín de carrerilla).

Más típico imposible. Se respiraban años de historia pero ante todo... FRÍO. Narinas anestesiadas y dedos rojos desde el minuto uno. En el patio cuadrado que había que atravesar para ir a la ducha/wc colgaban unas estalactitas que ni las cuevas del Águila. En tales circunstancias, te despiertas a las 2AM con ganas de orinar y, ¿qué eliges, salvar tu vejiga o la muerte? Posiblemente la muerte. Afortunadamente, los chinos están preparados para esta clase de cosas. Por ejemplo, té verde hirviendo que con el contraste te hace una costra instantánea en los labios.太好了!

En Pekín hice nuevos amigos, se llaman sabañones. A -11ºC, dos pares de guantes y dos pares de medias debajo de los pantalones parecen no ser suficientes. Qué horror, no sabía ya que hacer con la hinchazón y el picor en los dedos. Cuanto más me rasco, más me pica. Debo de tener la sangre anormalmente espesa porque todos se quejaban del frío pero yo fui la única que crió sabañones. Francamente, la posguerra española debió de ser jodida.

Por suerte no todo fueron encuentros desagradables, ya que la mitad de 西工大 se vino a Pekín a pasar la Nochevieja en el bar Lotus Blue, uno de tantos frente al lago Houhai (海).

Antes, Vero, Alex, Jul y yo cenamos en el Red Capital Club, antigua residencia de un alto funcionario del Partido. No sé cuánto tiempo caminamos y callejeamos y preguntamos a la gente para encontrarlo porque está rematadamente escondido en la única calle del centro de Pekín a la que no llega el alumbrado público. Hubo un momento de tensión... ¿habrá cerrado el restaurante? ¿Nos asaltarán en la próxima esquina? Ya sabemos todos que Lonely Planet no destaca por estar actualizada...


Pero llegamos. El restaurante es caro de narices, pero valió la pena y lo pasamos muy bien (cuidado si eres alérgico a los gatos porque tienen uno que gusta de restregarse contra las medias de 60den).

La entrada en el año 2009 fue curiosa. Pidieron a escondidas 12 uvas a los del restaurante, salimos escopetados y la cuenta atrás nos pilló en el taxi de camino a Houhai. Me sacaron las uvas, Véro me cantó las campanadas divinamente con ayuda del iPhone (no sé qué historia de que está conectado por satélite y va puntualísimo). Y la cara del taxista mirando cómo engullía mis uvas no se paga con dinero. Qué raros que semos los 外国人 /wàiguorén/...

¡FELIZ 2009 DESDE PEKÍN CON AMOR!
新年快乐! /xin nián kuài le/


[Todas las fotos salvo la primera son de Alex Conrad]

"Cultural Bridge"

A principios de diciembre, Mr Du irrumpió en clase para anunciarnos que preveían organizar un "festival de navidad" multicultural. ¡¡Alerta roja!! Pronuncias las palabras mágicas y mi cerebelo patina, me tiemblan las piernas y a lo Desmond Hume me transporto al salón de actos del colegio de monjas durante mi tierna infancia, a gatas, enfundada en un disfraz de oveja con el que sudaba tinta... china (simpática ironía).

Ver su cara no me hizo ni pizca de ilusión. Por su maldita culpa voy a tener que ir por cuarta vez a la oficina de inmigración y visados (la amabilidad hecha funcionariado) para renovar mi permiso de residencia. Y ahora que me venga con risitas y me proponga que cantemos Westlife a dúo, que me lo como.


Comienza a darnos la charlita propagandística. Afortunadamente empieza en chino y no me entero ni de la misa a la mitad. Cáspita, ahora sigue en inglés. Que si hay que aprovechar la graaaaaaan diversidad cultural de este año, que si actuaciones en vivo, que si los profes también participan (ya sabía yo que éste lo que quiere es cantar Westlife), que si recitales con instrumentos chinos, taichí, artes marciales, bailes folclóricos...

Y tras la paja de la introducción, la propuesta conjunta para nuestra clase: interpretar un clásico del pop chino, 朋友 /pengyou/ . Piden nuestra opinión y yo... me desmarco. I'm too old for this shit, pero en fino; sabía que por esas fechas llegarían Véro y Alex (mis cuñados), y probablemente estaría "en Shanghai" como muy cerca. Mira que soy bocazas. Liu y Du Jing se lían a hablar en chino otra vez. Me echan miraditas furtivas, seguro que se las prometen felices soñando con que voy a tocar las castañuelas y taconear... Se hace un silencio, yo sigo empanada y me preguntan cuándo me voy: el 28, respondo. "¡Muy bien! Pues el 26 presentas el festival." Coj... Vale. Me pillaron desprevenida, y dependo de ellos para poder quedarme en China dos meses más. No me gustaría emplear una expresión fea pero me tienen bien agarrada, no diré por dónde. Tragar saliva. Flashback a los años de EGB donde me endiñaban el papel de narradora. Yo que siempre tuve vocación de apuntador.

A partir de este punto, ensayos con Kevin y Tian Yuli (ella, lo mejor que me llevo), una visita a la tienda de alquiler de trajes frente a Drum Tower (ya me lo podían haber regalado), más ensayos y demasiadas frases en chino para la menda. Algo se revuelve en las tripas cuando flota en el ambiente semejante tensión. Unas ganas terribles de gritarles, ¡pero si es sólo un festival universitario, mierda! Pero no, en China no hay puesta en escena trivial, ni error sin deshonor. Tragar saliva 2.0.

Lo recuerdo todo como en una bruma. El aumento de decibelios en los aplausos la primera vez que abrí la boca se me subió a la cabeza y así el trance pasó deprisa. Jul no estaba allí para verlo, me esperaba con ellos en el musulmán. Todo quedó reducido a una experiencia agradable, siempre y cuando la cinta de vídeo que grabaron no salga a la luz jamás. Dicen que se perdió y yo sé de buena tinta que San Cucufato en Asia no tiene sucursal.



[Nota: el enlace lo añadí en abril 2009; en China NO hay acceso a Youtube]

Hace un frío que corta el cutis (-8 ºC), esto yo no lo había sufrido nunca (ni siquiera aquella vez en que tuvimos que esperar al night bus en Londres durante una hora en febrero) y puedo afirmar que condiciona tu vida. Tanto es así que Jul y yo hemos tomado la decisión unánime de dejar la lección de "ir al banco y cambiar divisas" para otro día (去银行换钱).

La crisis nos afecta también a nosotros. Somos unos ilusos y dijimos "vamos a guardar una parte en euros, por si vuelve a subir". ¡Ja! Olvídense del "1 euro = 9.8 RMB". Ahora está en 8,6 RMB, y date con un canto en los dientes. El señor banquero nos va a dar 1000 yuan menos que si hubiéramos cambiado todo en septiembre. Cruel el destino, ¿eh? Menos mal que al 人人乐 de la puerta sur también ha llegado la C-R-I-S-I-S, y si anteayer un árbol de navidad de plástico de 80cm (bolas y guirnaldas incluidas) costaba 56 RMB, ayer lo habían rebajado a 34 RMB... Igual si espero al 20 de diciembre lo regalan con la mortadela en barra.

Con respecto al "belén": no sé cómo ni por qué acabamos una tarde con un bote de plastilinas de colores en nuestras manos, de esos que vienen con minicuchillos y moldes de estrellas de plástico. De nuestras manos salieron una virgen, un san José, un Jesusito con cara de Pablo Picapiedra y dos Reyes Magos incluso decentes aunque se les cayera la cabeza al suelo porque no tenían cuello. El proyecto avanzaba deprisa hasta que me fui de finde y cuando volví Génesis se había dedicado a fabricar un cerdo morado, un conejo diabólico fucsia y un burro naranja... "Es que sólo nos quedaban colores radioactivos". Vaya. Pues sí que nos va a quedar moderno este año.


China no iba a ser una excepción... mucho ex comunista, pero en los grandes centros comerciales poco han tardado en poner los villancicos y crear un espacio reservado a bombones en cajas de fantasía y lazos dorados. No voy a negar que me hacen sentir un poco más como en casa. Será una estupidez, pero aquí la gente lo que celebra es el Año Nuevo Chino, a finales de enero, y hay tantos chinos que celebran Navidad como españoles que festejan Acción de Gracias. Nada de luces en las calles. Nada comparable al despliegue de medios occidental. Ni El Corte Inglés ni Cortilandia ni zambomba ni turrón blando ni todo eso que habitualmente aborreces como un buen Grinch.

Lo dicho, nos acompañarán seguro el frío in(v/f)ernal, el paquete de pañuelos en el bolsillo y tal vez la nieve; nos faltará todo lo demás. Voy a pedir cita para que venga el espíritu de Dickens a visitarnos, para ver si entramos una vez en ambiente, digo.

Yán'an


Devoramos a la hora del desayuno las provisiones de galletas Oreo y ChipsAhoy y pusimos rumbo al la base comunista de Yán'an (bus n.º 3) que fue Cuartel General Revolucionario del partido entre 1938 y 1947, destino final de la Larga Marcha.

La peculiaridad de Yángjialîng (杨家岭), quintaesencia de cuando el comunismo era comunismo, son las moradas rústicas de los altos cargos excavadas en la montaña, que conservan intacto el escaso y austero mobiliario. También el edificio que albergó el primer Comité Central del Partido, donde se produciría el nombramiento oficial de Mao como presidente en la lucha revolucionaria.

Sí, cuesta creer que en esta región de tierra yerma y atmósfera polvorienta Mao encontrara inspiración creativa suficiente para sentarse a redactar sus famosas citas... Antes de volvernos cómodos, todos hemos sido jóvenes.

Pero si algo me impactó en
延安, por monumental y original, fue sin duda Qingliángshan, un "parque" en una colina árida coronada por (cómo no) un templo. Un niño de 11 años se ofreció a guiarnos por el lugar y, malpensados de nosotros, estábamos convencidos de que al acabar nos pediría algo de dinero. Vale, nos equivocamos, y sin apenas darle las gracias pusimos pies en polvorosa de vuelta a la urbe.


Por lo demás, Yan'an es una ciudad fea con avaricia donde los cachorrillos se venden a precio de saldo y una peluquería es una silla y unas tijeras en medio de la vía pública:


Hay gente que se amontona a tu paso, unos con gran sonrisa y alborozo, otros con expresión de extrañeza y pavor, pero al final son quienes aderezan y hacen que la visita a esta ciudad casi irreal valga la pena.¿Dónde más voy a encontrar yo un ciego que me adivine el futuro analizando el canto de su jilguero?

Folk Teahouse

No alcanzo a comprender que criterios se siguen para incluir o no en las guias de viajes unas cosas u otras. Por primera vez, el Routard hablaba de algo que ni siquiera se mencionaba de pasada en Lonely Planet: la residencia de un alto funcionario del gobierno en la dinastia Qing convertida en espacio de artesanía y casa de té. Sin lugar a dudas, de visita obligada si estas de paso por Xi'an (muy céntrico, en la calle que sale detrás de la Torre del Tambor, a mano izquierda). Además, la degustación de té y la visita guiada (tuvimos una guía para nosotros cuatro, no había prácticamente nadie), con explicaciones detalladas y en perfecto inglés, ¡solo cuesta 20 yuan!
Los amantes del té como yo quedarán encantados con la degustación. Atención a la tetera con forma de melocotón, que sirve para mantener el té caliente, es el único sitio de Xi'an en que la venden, al menos que yo sepa. También puedes comprar té después de la degustación (no te engañes, cuesta lo mismo aquí que en una tienda de fuera, son tés bastante especiales).

En una atmósfera de quietud y paz totales, todavía con el sabor del "concubine lychee tea" en el paladar, recorrimos una serie de patios de madera caoba y farolillos rojos que transportan a otra época. Algunas habitaciones de invitados conservan el mobiliario original.


Pagando un poco más, también se puede asistir a una representación con títeres o con sombras chinescas (chinescas de China, sí, es algo muy típico, se fabrican con piel de animales). Los títeres, por el tamaño y el realismo de las caras, me daban un poco de mal rollo.

Por último, se visitan los talleres de pintura con pincel grueso (tipo acuarela) y figuras recortadas en papel. Ésta de aquí abajo la hizo en un minuto delante de nosotros (ésta es de las facilísimas, una complicada lleva dos días terminarla). Lo que me encandiló fueron las láminas verticales con bambúes dibujados, diez trazos como mucho, muy zen. El problema es que era un poquillo caro, aunque al menos tienes la garantía de que son auténticas porque tienes delante al artista trabajando.

Volveré.

This is China (TIC)

Respuesta del Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, sobre el otorgamiento del Premio “Sakharov” a Hu Jia por parte de Parlamento Europeo:


PREGUNTA: El 23 de octubre, el Parlamente Europeo anunció el otorgamiento del “premio Sakharov” a Hu Jia. ¿Qué comentario tiene la parte china al respecto?

RESPUESTA: Hu Jia es un criminal condenado por la institución jurídica de China debido a su delito de subvertir el poder estatal. Algunas personas del Parlamento Europeo, al otorgarle el Premio Sakharov por “defender los derechos humanos”, trastrocan totalmente lo verdadero por lo falso y demuestran plenamente su tentativa política de intervenir brutalmente en los asuntos internos de China y violar su soberanía jurídica. Expresamos nuestro enérgico descontento y firme oposición a ello. Los hechos han demostrado y continuarán demostrando que con tal proceder no lograrán jamás cambiar el progreso y desarrollo sociales de China ni engañar a los pueblos europeos.

¿Cómo se te queda el cuerpo?

En nuestro "Guantánamo" particular (así es como llamamos al campus) también se puede apreciar que la "seguridad" y las normas se las toman muy, muy en serio. A medianoche, estos son la cadena y el candado que cierran la puerta de la residencia. Espero que nunca se declare un incendio o a algún huésped le dé un brote psicótico, porque nadie excepto la conserje sabe dónde está la llave.

Cierto es que los no chinos damos a la Oficina Internacional quebraderos de cabeza inconcebibles para los nacionales, por ejemplo en términos de puntualidad o asistencia a clase (la palabra "pellas" es un término desconocido para el universitario chino). Les sorprende sobremanera que "necesitemos" salir algún fin de semana hasta más tarde de medianoche, para "despejarnos". "¿Despejaros de qué? Tenéis canchas de deportes." Sí, claro, y anfetaminas en el cajón de la mesilla. De acuerdo, dijimos, no salimos por la noche, pero nos reunimos todos en alguna habitación de la residencia... Y tampoco les valió. Nos disolvieron hacia las diez de la noche, supongo que para librarnos de las tentaciones de la conspiración y las asociaciones ilícitas. Estamos en su país y debemos adaptarnos, pero aplacar la propia naturaleza de los animales sociales (jóvenes y con brío) no sólo es una aberración sino un fin inalcanzable (amén). Contra el afán de recreo, comunicación y relaciones sociales, China te da un bol de arroz, una camiseta de Yao Ming y te pone mirando a la pared.


La inmadurez de los jóvenes chinos se explica, quizás, por esa falta de contacto con el mundo, por la sobreprotección de sus padres y las instituciones, que los incapacita para elegir cómo comportarse y formarse sus propias ideas. Al principio, Julien, Axelle y Jeff se sorprendían de que los chinos llegaran al laboratorio a las 8 de la mañana y se fueran a las 9 de la noche; ahora han constatado que durante esas 12 horas ven películas, juegan a videojuegos y se quedan dormidos encima del teclado... Lo que hacen en 12 horas lo podrían hacer en 6, la eficiencia es mínima. Sin embargo, de puertas afuera, cualquiera diría que son unos trabajadores natos por pasar tantas horas allí encerrados. La fachada es lo que cuenta. (Clic para agrandar.)

Un día normal

Este es mi perrito. Bueno, en realidad es el perrito de una tienda de deportes de East Gate, pero pasamos a jugar con él de vez en cuando. Es demasiado mono para que nadie pueda comérselo, así que de momento estoy bastante tranquila.

El vídeo es de hace un mes; en la primera foto que le hice lo podías coger con una sola mano.

Para variar, una tarde de estudio en el Häagen-Dazs, que aquí es más que un puesto de helados, de la misma manera que Pizza Hut es un restaurante con camareros. Hay menú con postres más elaborados, sillones cómodos, gente mayor y respetable y precios cuasiparisinos (4 euros por un capuccino).
Después de pasar por el Bell Tower International Youth Hostel para intentar -en vano- informarnos sobre los tour a Tíbet, volvimos a casa con un taxista la mar de simpático. La aquí presente no sólo es una hablante de chinglish consumada sino que, volviendo en taxi anoche, el conductor se puso hablar conmigo y... ¡¡oh milagro!! Lo entendí. Sí, si, podéis reíros, pero creo que es mi conversación en chino más larga hasta la fecha. 你是那国人?你做什么工作?你喜欢中国吗?"¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas? ¿Te gusta China?", y esa clase de banalidades que se pregunta a alguien que viene de la otra punta del mundo. Es curioso, porque los taxistas no suelen ser ni agradables ni parlanchines, pero éste dio coba durante todo el trayecto. Después de cuatro horas de clase diarias durante un mes, ¡se agradece ver que hay progreso! Él nos contó que él es musulmán, y que en Xian hay muchos (eso ya lo sabíamos), y se alegró mucho cuando Mehdi dijo que era marroquí. Todos contentos. Quien no se conforma es porque no quiere.

Permítanme frivolizar, señoras y señores, que todavía estoy de mala leche por el comentario de Berlusconi sobre Obama ("es joven, guapo, y hasta esta moreno") y necesito relajarme. Quiero lanzar un breve apunte sobre la vestimenta de los chinos, crítico y por descontado parcial, y que no se me malinterprete, que obviamente hablo de quienes tienen un cierto poder adquisitivo; el resto bastante tiene con mantenerse alejado del umbral de la pobreza.

Dejando el cosplay aparte, no he detectado más tribus urbanas que skaters (pocos) y emo (por doquier).

Ella no lo sabe, pero lleva al cantante de The Horrors encaramado a la cabeza (!)

  1. Ellos. Les gusta vestir ajustado, con mucho colorido a lo Paul Smith de imitación, letras, bordados, purpurina en las camisetas y gomina en el pelo. Bolsos (de los de dos asas, de mujer) o bandoleras. Los trajes de chaqueta, casi siempre azul lapislázuli.

  2. ...o bien tenemos la version "forever boyscout", con deportivas con cámara de aire y aire infantil/informal, de modo que el individuo podría tener cualquier edad entre los 18 y 35 años.
  3. Ellas. Les encanta vestir al estilo ecléctico japonés. Problema: el 99% de las veces el eclecticismo les sale por la culata y parecen la Chilindrina disfrazada de un manga. Tan bien que imitan los bolsos de Prada y los iPhone, y resulta que al streetstyle ¡que no acaban de pillarle el truco, oiga! La base la tienen: minifaldas, fulares, complementos rosas, tacones de muñequita y el mismo color de tinte de las modernillas japonesas: un tono caoba-zanahorio. Fallos: combinar 25 estampados diferentes en el mismo conjunto y, aunque de todo hay en la viña del Señor... se resume en que las chinas no tienen mucho gusto vistiendo (si no lo digo, reviento). Repito que no es una cuestión de dinero, bien monas que irían más sencillas y por menos.

  4. La palabra que mejor define el estilo de las chinas es un adverbio: "demasiado". Y lo mismo se aplica a los pijamas y la ropa interior: dibujitos, lazos, encaje, brillitos doratos, volantes... y todo en la misma prenda. Encontrar un pijama con el que no me diera vergüenza abrir la puerta fue toda una odisea.


Y yo me pregunto, con lo bonito que es el cuello mao y los botones de las típicas túnicas y vestido chinos, ¿¿por qué han desaparecido?? Yo esperaba encontrar alguna tienda de ropa de estilo oriental, pero ni rastro. Lo mas oriental que he encontrado ha sido en el barrio musulmán... oriental de Oriente Próximo.

Un amigo chino me dice que eso jamás en la vida se lo pondria una china, excepto si forma parte de un uniforme de trabajo de un museo o una casa de té, por ejemplo. Es una pena, porque da gusto ver a las japonesas vestirse "de domingo" con su kimono, sus zori (zuecos de madera) y sus tabi (calcetines tipo manopla), simplemente para irse a cenar con sus amigas. Si es que se está perdiendo todo. Y pensar que China fue el modelo a seguir para Japón durante siglos... Desde luego a mí me queda claro quién ha sabido adoptar y adaptar mejor la vestimenta occidental.

Igual es mi imaginación, pero juraría que a mi también se me está pegando algo...

Golden Week (I): Kaifeng


Durante la semana de la fiesta nacional china, con todo nuestro garbo y ganas, nos propusimos hacer una escapadita. Como en tren íbamos a tardar como mínimo 8-10h en llegar a algún sitio interesante, el mismo día uno de octubre por la mañana utilizamos un buscador de vuelos; cuatro horas más tarde nos subimos en un miniavión con rumbo a Zhèngzhou (郑州).

Afortunadamente, el vuelo sólo duró 40 minutos. Y digo bien, porque aquello traqueteaba más que un autobús, y un olor insoportable a orín invadía las últimas filas (en total había 12). Lo "positivo" de este Ryanair a la china es que te daban una botellita de agua, un panecillo y dos galletas. Personalmente, habría preferido que se guardaran eso donde les cupiera y así ahorrasen para arreglar el WC.

Voy a resumir cómo llegamos del aeropuerto de Zhèngzhou (ciudad sin mucho atractivo) a la ciudad de Kaifeng (开封) en: dos buses, un taxi y una especie de rickshaw (un carrito enganchado a un hombre en moto que alcanza la velocidad punta de 5Km/h). No voy a entrar en detalles sobre cómo hicimos cola durante una hora para que los chinos se saltaran la fila cuando les dio la gana. Hoy no, que si no se me agria la entrada. Stop.

El caso es que allí llegamos, y Lonely Planet no se equivocaba, el mercado nocturno es algo que uno no debe perderse. Puestos de brochetas, de pitas rellenas, de dulces, de ropa, vendedores ambulantes de animales, gente por todas partes...

Pero no todo podía ser jolgorio, y llegó el momento de enfrentarse a la cruda realidad: no habíamos reservado hotel. Fue tan precipitado que, francamente, no dio tiempo. Hay que decir que durante el día intentamos llamar por el móvil a varios, pero por algún extraño motivo los teléfonos a veces no funcionan entre provincias, ¡caca! Empezamos probando las direcciones que daba la guía: Kaifeng Binguân (开封宾馆, en un bonito complejo construido por los rusos. ¿Qué hacían los rusos en Kaifeng? Ni puñetera idea), y primera en la frente. Debimos de preguntar en cuatro hoteles (cada cual más pintoresco que el anterior), pateando todo el centro (no había muchos, o desde luego estaban escondidos), y siempre obteníamos la misma respuesta, "meiyou, meiyou". ¡¿Cómo puede ser que ningún hotel tenga una mísera habitación libre?! Claro, rica, se llama Golden Week, o mil millones de chinos de vacaciones a la vez.

Cuando ya nos estábamos planteando volver a Zhèngzhou a probar suerte, o ponernos a llorar para que alguna familia china nos acogiera, entramos en Biànjing Fàndiàn. (En la recepción había cuatro relojes que debían mostrar la hora real de ciudades del mundo. Leí París y noté que algo se me revolvía por dentro. Ninguno de los relojes reflejaba la hora correcta.) 没有,没有。。。(/meiyou/). Me cago en la leche, china. Vamos a llevarnos bien. ¿Ni una sola? ¿Una individual? ¿El cuarto de las ratas? Insistimos mucho, eran las diez de la noche y estaban desmontando el mercado, mal augurio. Se nos debió de ver en la cara que no teníamos donde caernos muertos, porque nos pidió que esperásemos un momento, y descolgó el teléfono. ¡Y qué! Como si a la mañana siguiente nos querían apedrear en una plaza pública, la bolsa de viaje de Fred Perry me estaba dejando manos de carpintero y merecía ser abandonada en una habitación sucia y húmeda. La recepcionista me leyó la mente y dijo "We have room. Underground, ok?". ¿Cómo que underground? ¿Kaifeng tiene metro y no me he enterado? ¿La decoración es muy underground? Pero no. Underground era esto:


Éramos los únicos alojados ahí abajo. Las fotos no hacen justicia. Si habéis visto la película The Vacation os hacéis una idea (sí, últimamente me trago todo lo que ponen en HBO...). Un pasillo "bajo tierra", de las antiguas habitaciones del hotel, siniestro, de película de terror, vamos. Me acordé de las sabias palabras de Barbi: "Che, es cuestión de actitus, os jodés el viaje o lo tomás bien". Cuánto la odio, siempre tiene razón. Pagamos los 200 yuan a la recepcionista antipática con mucho gusto.
Después de tanta tensión, brochetas de cordero a 1 yuan, las de pulpo, calamar y frutti di mare, 3 yuan. Las de insectos y la de culebra, 10 yuan (no es coña). Esas dos últimas lamento mucho comunicaros que no las probamos, no somos Bear Grylls. Tampoco os fiéis del postre: arroz sin azúcar, gelatina... y la salsa esa roja que era amarga... 5 yuan muy mal invertidos, mal, Lola, mal.

A la mañana siguiente, maratón de turismo:
  • Parque Longting (龙亭公园) y Pabellón del Dragón (龙亭)


  • Templo de Yanqing, taoísta (Yánqìng Guan)



  • Shanshan gan Hui Guan, recinto de reunión de comerciantes de varias provincias, construído en la dinastía Qing:


  • Templo del Ministro, budista (Daxiangguo Sí), de los más célebres de China


La visita a Kaifeng superó con creces mis expectativas. De la modesta muralla a las calles contiguas al mercado de noche y al parque Longting, con edificios perfectamente conservados o bien nuevos que imitan el estilo clásico e inconfundible chino, en colores rojizos y verdes; también por haber sido cuna de la primera comunidad judía en China (antiguamente había una sinagoga sobre la cual se ha construido un hospital) y ofrecerme la ocasión de comparar arte budista y taoísta en una misma ciudad, y ponerme delante de una estatua de bronce enorme con un Confucio sentado. Y, por supuesto, por brindarnos la ocasión de disfrutar de una festividad budista ambientada con música en vivo y demostración de aprendices del templo Shaolin...


Caray con los mocosos.

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